Si tienes una iguana, un gecko, una tortuga u otro reptil como mascota, probablemente ya sabes que el terrario necesita una fuente de calor. Pero ¿por qué es tan importante? ¿No podría simplemente estar a temperatura ambiente?

La respuesta está en una de las características más importantes de estos animales: los reptiles dependen del ambiente para regular su temperatura corporal.

Los reptiles no generan calor como los mamíferos

Los perros, gatos y personas producimos calor internamente y podemos mantener nuestra temperatura corporal dentro de unos límites bastante estables.

Los reptiles funcionan de otra manera. Son animales ectotermos, lo que significa que utilizan fuentes externas de calor para alcanzar y mantener la temperatura corporal que necesitan para realizar correctamente sus funciones.

Por eso es habitual ver a una tortuga tomando el sol sobre una piedra o a una iguana permaneciendo bajo una lámpara. No están simplemente descansando: están regulando su temperatura.

¿Qué ocurre si un reptil está demasiado frío?

Cuando la temperatura ambiental es demasiado baja, el metabolismo del reptil disminuye. Esto puede hacer que esté menos activo y que sus funciones corporales se desarrollen más lentamente.

Además, una temperatura inadecuada puede interferir en procesos tan importantes como:

  • La digestión de los alimentos.
  • La actividad y el movimiento.
  • El funcionamiento del sistema inmunitario.
  • El crecimiento y desarrollo.
  • El comportamiento normal de la especie.

Por eso, mantener una temperatura adecuada no es un detalle del terrario: forma parte de sus necesidades básicas.

¿Necesita estar siempre bajo la fuente de calor?

No. Y aquí está uno de los puntos más importantes.

Un terrario correctamente acondicionado no debería tener la misma temperatura en todas partes. Lo habitual es crear un gradiente térmico, es decir, una zona más caliente y otra más fresca.

De esta manera, el reptil puede desplazarse entre ambas zonas y regular su temperatura según sus necesidades.

Por ejemplo, puede calentarse durante un periodo de tiempo y después desplazarse a una zona más fresca cuando haya alcanzado la temperatura adecuada.

Esto imita, dentro de lo posible, lo que ocurre en su hábitat natural.

Cada especie tiene unas necesidades diferentes

No todos los reptiles necesitan la misma temperatura ni utilizan el calor de la misma manera.

Una iguana, un gecko, una serpiente o una tortuga tienen necesidades diferentes dependiendo de su especie, tamaño, edad, hábitat natural y estado fisiológico.

Por eso no existe una única temperatura que sea adecuada para todos los reptiles.

Antes de preparar un terrario, es fundamental conocer las necesidades concretas de la especie y contar con sistemas adecuados para controlar la temperatura.

¿Y qué ocurre con la noche?

Algunas especies necesitan una disminución de la temperatura durante la noche, mientras que otras pueden necesitar mantener unas condiciones determinadas.

Por este motivo, no siempre es necesario mantener una fuente de calor encendida las 24 horas. El manejo debe adaptarse a la especie y a sus hábitos naturales.

Además, las fuentes de calor que emiten luz y las que no la emiten tienen usos diferentes. En determinados casos puede ser necesario utilizar sistemas de calefacción que permitan mantener la temperatura sin alterar el ciclo de luz y oscuridad del animal.

El calor no es lo mismo que la luz ultravioleta

Es importante no confundir dos necesidades diferentes.

Una fuente de calor sirve principalmente para proporcionar la temperatura necesaria. La radiación ultravioleta B (UVB), en las especies que la necesitan, desempeña otras funciones relacionadas con el metabolismo del calcio y la vitamina D.

Por tanto, tener una bombilla que produzca calor no significa necesariamente que el reptil esté recibiendo la radiación UVB que necesita.

El tipo de iluminación y calefacción debe elegirse teniendo en cuenta las necesidades específicas de cada especie.

¿Cómo saber si la temperatura es correcta?

No basta con tocar el terrario o comprobar si nosotros sentimos que hace calor.

Lo recomendable es utilizar termómetros adecuados y controlar diferentes puntos del recinto para comprobar que existe el gradiente térmico necesario.

La temperatura debe medirse en las zonas relevantes del terrario y ajustarse a las necesidades concretas del animal.

Un terrario adecuado es mucho más que una caja con una lámpara

Cuando se mantiene un reptil en casa, hay que intentar reproducir las condiciones ambientales que necesita para desarrollar sus comportamientos naturales.

Temperatura, humedad, iluminación, refugios, sustrato y espacio están relacionados entre sí y deben plantearse de forma conjunta.

Una fuente de calor correctamente elegida y colocada permite que el reptil pueda termorregularse, mantenerse activo y realizar funciones esenciales como la digestión.

En definitiva

Que un reptil permanezca durante un rato bajo una fuente de calor es completamente normal. Está haciendo algo imprescindible para su organismo: alcanzar la temperatura que necesita para funcionar correctamente.

La clave no está simplemente en proporcionar calor, sino en ofrecer unas condiciones adecuadas para que pueda elegir cuándo calentarse y cuándo alejarse de la fuente de calor.

Si tienes un reptil y no estás seguro de si la temperatura, iluminación o humedad de su terrario son adecuadas, una revisión con un veterinario especializado en animales exóticos puede ayudarte a comprobar que su entorno se adapta realmente a sus necesidades.